Todos los años, por estas fechas, vemos cómo nuestra factura de la luz puede verse incrementada por un aumento del consumo y porque, en semanas en las que no haya viento para la generación eólica, y menos horas de sol para la generación fotovoltaica, el gas entra en los llamados ciclos combinados con el fin de equilibrar la oferta y la demanda (evitar apagones) y esto encarece, finalmente, el recibo. De hecho, en las últimas semanas, los temporales están produciendo rachas de viento altas, que obligan a detener el funcionamiento de los molinos.
Aunque se preveía que 2026 fuera un año en el que se tendiera a precios bajos (en torno a los 50€/Mwh), el mes de enero ha tenido ocho días con el mercado mayorista de la electricidad por encima de los 100€/Mwh.
Como consecuencia del desplome de los termómetros, el mercado del gas entraría en una etapa de alerta climática, por lo que, si continuamos con un invierno de bajas temperaturas, tal vez se inicie una escalada de precios que lleve, en el mes de febrero, a repetir los episodios de venta alrededor de los 100€/Mwh.
Pero, además, en este momento puede haber otros factores que pueden influir en los importes de nuestras facturas de electricidad.
Cambios regulatorios
La Comisión Nacional de los Mercados y la Competencia ha realizado actualizaciones en cargos y peajes asociados a la factura de electricidad. Todas las compañías eléctricas aplican exactamente los mismos, así que da igual con qué compañía tengamos contratado el suministro. Estos costes sirven para mantener las redes eléctricas, y ayudan a costear las medidas de políticas energéticas, como la inversión en renovables, déficit del sistema o la estabilización de la red eléctrica en los territorios insulares.
Además, el Gobierno ha modificado la financiación del bono social, aumentando la misma para hacer posibles los descuentos a los consumidores vulnerables, severos y en riesgo de exclusión social. Las comercializadoras lo reflejan en nuestra factura, como un concepto más.
Reordenación (o reconfiguración) del sistema eléctrico
Evolución del precio del gas: los precios se estaban normalizando después la invasión de Ucrania, aunque cualquier novedad en el desenlace puede incidir en cambios de precio. ¿Por qué es importante el precio del gas? Porque marca el precio en diferentes momentos del año, especialmente cuando las renovables no producen la cantidad de energía que se demanda (en invierno, y durante la noche). Cuando las centrales entran en ciclo combinado, utilizando el gas para la generación de electricidad, su precio afecta al que se paga finalmente por los consumidores de energía eléctrica. Entonces, si sube el precio del gas, repercute de manera directa en el precio de la electricidad.
Aumento de la demanda: España está encaminada a un consumo, creciente de energía eléctrica, por diferentes motivos. El aumento de la población, el del número de coches que se mueven con electricidad, la sustitución de calderas de gas o gasoil por bombas de calor, o, incluso, por el establecimiento de grandes centrales de datos que albergan miles de servidores y sus correspondientes sistemas de refrigeración, para soportar la computación en la nube, el almacenamiento y el tráfico de internet. Al aumentar la demanda se hace necesario aumentar la inversión en la infraestructura eléctrica del país, y eso tiene un coste que se repercute en los usuarios.
Circunstancias geopolíticas
Además de la evolución de la guerra de Ucrania, cualquier conflicto o tensión geopolítica promovida por EE.UU. por Groenlandia, se puede trasladar directamente al índice europeo TTF, disparando los precios del gas. El gas natural licuado estadounidense representa más del 60% de las importaciones europeas. En el caso de España, ha duplicado las compras de gas a EE.UU. en el último año, quedando más expuesta.
Esto impacta de una manera directa cuando se hace necesario el uso del gas en los ciclos combinados para generar energía eléctrica, como veíamos antes.
Lo que sí está en nuestras manos: formas de compensar cualquier subida
Visto todo lo anterior, debemos tener en cuenta que la mayor parte del importe final se basa en nuestro consumo, y en el precio que nos cobran por lo que consumimos. Y eso podemos controlarlo, con las siguientes pautas:
Revisar si nuestra tarifa sigue siendo la mejor para nosotros
Muchos consumidores contratan una tarifa y se olvidan durante años. Pero nuestros hábitos pueden cambiar: es posible que ahora vivan menos personas en la casa, o que pasemos más tiempo teletrabajando, o que hayamos comprado más aparatos eléctricos (cargadores de coche, etc).
Debemos preguntarnos: ¿Me conviene una tarifa plana, o puedo llevar mi consumo fácilmente a las horas del día en que la electricidad es más barata? ¿Estoy pagando un precio fijo, o uno que sube o baja con el mercado? Revisar nuestra tarifa puede hacernos ahorrar mucho: a veces, sólo con cambiar de tarifa en la misma compañía, otras, cambiándonos a otra.
La potencia contratada ¿Qué es?
Básicamente, es la cantidad de electricidad que podemos usar al mismo tiempo. Si tenemos una potencia alta, los peajes serán mayores, y este concepto es fijo en la factura, aunque no consumamos nada. Si no vamos a utilizar muchos electrodomésticos al mismo tiempo, podemos comunicar a nuestra compañía el deseo de bajar la potencia, pero con cautela porque si nos pasamos podrían saltar los plomos cada dos por tres.
Si tenemos una tarifa con discriminación horaria (tres tramos de precio), es recomendable llevar nuestro consumo a las horas más baratas. Es cuestión de cambiar un poco las costumbres, y podremos ahorrar sin un gran esfuerzo.
¿Qué electrodomésticos consumen más?
Los termos y las calefacciones eléctricas. Gastan mucho si los tenemos encendidos todo el día; si es posible programarlos, no gastarían tanto. Cada grado menos en el termostato puede ahorrarnos bastante. Lo mismo se puede decir para el aire acondicionado: cada grado de más cuenta para un menor consumo.
Calificación energética: si tenemos que comprar un nuevo electrodoméstico, o bien sustituirlo, puede merecer la pena invertir un poco más en uno más eficiente porque, a largo plazo, su menor consumo nos hará ahorrar.
Es recomendable echar un vistazo al mercado
Si llevamos años con la misma tarifa, es muy probable que haya opciones mejores en este momento. Podemos entrar en el comparador de ofertas de la Comisión Nacional de los Mercados y la Competencia, y ver si merece la pena quedarnos con nuestra comercializadora: https://comparador.cnmc.gob.es/
Por tanto, es posible evitar que la facture se dispare, aunque algunos de sus conceptos la hagan subir de precio.
OMIC Ayuntamiento Torrelodones